A lo mejor me quedo aquí.
Esperando a que decidas que ahí fuera hace mucho frío.
O a que ya no quieras que te caliente el sol.

A lo mejor sigo aquí, por si vuelves.
Aunque, si vuelves, es probable que me vaya.
Porque, al fin y al cabo, a eso jugamos.

Porque tú y yo sólo queremos lo mismo cuando queremos matarnos.
No sé si a besos o a golpes, pero matarnos.
Como el sol mata a las plantas que tampoco pueden vivir sin él.

Sólo así.
Porque sólo para eso vuelves tú.

Porque tus cenizas nunca se cansan de encender mis llamas.
Pero las cenizas, al fin y al cabo, sólo son eso: cenizas.

Espero que no esperes que te espere.
Porque si una vez duele, dos veces duelen más.
Y tres ya ni te cuento.

Ahora recuerdo por qué siempre era yo quien volvía.

Para que vuelvas.

ECGXIII.