En esta vida hay ciertos placeres que tienen algo en común: seríamos capaces de pagar por ellos más dinero del que realmente valen, nunca los vivimos suficientes veces, siempre saben como la primera vez y suelen ser momentos fugaces.

Por eso yo los llamo así: Momentos Fugaces. Sí, con mayúsculas.
Como las estrellas, que nos quedamos mirándolas incluso cuando ya se han ido y cada vez que pasa una la miramos como si no hubiésemos visto otra. Aunque pasen veinte seguidas o sólo veamos una cada dos años.

Ya sé que ‘momento fugaz’ sólo significa un momento de corta duración, pero a mi parecer significa muchas otras cosas, así que francamente, queridos, me importa un bledo lo que digan que es una cosa, porque las cosas sólo son en función de lo que nosotros queramos que sean. Bueno en fin, da igual. Ahí van algunos de ellos:

-El primer Gin Tonic de septiembre, en una terraza, en Madrid. Porque Madrid siempre será Madrid, pero en septiembre lo es más que nunca y hace que las copas sepan distinto. Sólo hay que tener cuidado con el sitio en el que las tomas. Y si no, preguntadle al bueno de Jack:

-El placer de un “te lo dije”. De esos que se te llena la boca al decirlo. Nos encanta. Repito: en-can-ta, tener razón. Por un momento nos hace más listos, más importantes y si me apuras hasta más guapos.
No hay nada repartido de modo más equitativo que la razón: todo el mundo está convencido de tener suficiente.” Descartes

-Los primeros olores a chimenea y a castañas recién hechas del invierno. Nadie debería morir sin haber olido eso. Si hace el suficiente frío como para que haya vaho, mejor.

-La primera noche de edredón del año.
Las sábanas nunca protegieron a nadie. Ahora, un buen edredón no lo atraviesa ni Terminator con su Winchester. Y eso, mola.

-La canción de tu infancia sonando en una discoteca. Para los que no hayan tenido la suerte, no desesperen, llegará. Y si no, cambien de canción. Es uno mismo quien decide dónde acaba la infancia.
“He llegado por fin a lo que quería ser de mayor: un niño.” Joseph Heller

-Encontrarte con tu ex.
Este es un placer del que disfrutan más intensamente las mujeres.
Que esté más feo, más gordo y más calvo. Si ha perdido recientemente su puesto de trabajo, mejor. Y por supuesto, ellas más guapas, más delgadas, recién salidas de la peluquería con el viento ondeando de lado y con cara de ascenso laboral.
Si además él va con su NNF (Nueva Novia Fea), más que mejor.
“Las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo.” Napoleón Bonaparte

-Escuchar una buena canción de piano sin hacer nada más que eso, escuchar. Siempre pensé que el piano es el instrumento del alma.

                 

uSvPDJoSQ1

-El momento en que te das cuenta de que a la otra persona también le gustas.
Se produce entre esas miradas en las que pareces un mosquito con una luz delante e intentas poner gesto interesante pero no consigues borrarte la sonrisa de gilipollas de la cara, así que sólo consigues que parezca que tienes un tic nervioso.


-Cuando el niño del asiento de atrás del avión/cine deja de dar pataditas en tu respaldo o gritar como si le persiguiese el maldito coco.
Remanso de paz que vale dinero.

-Encontrarte el mítico billete de 10 euros arrugado y desteñido en el abrigo del invierno pasado. Con eso te puedes tomar el Gin Tonic antes mencionado.

-Ver tu nombre publicado en esa lista. Justo donde lo querías. Ahí, por encima de todos los demás. El placer aumenta exponencialmente si además alguien te había dicho que no lo conseguirías.
“Hay tres maneras de hacer las cosas: la correcta, la incorrecta y la mía.” Robert de Niro en Casino

-El sabor de la primera calada de un cigarro después de la cena en una boda. Si acompaña una copa, vale por tres.
Si, ya sé que fumar es malo, pero es una boda y es lo que hay.
En el diccionario, la palabra ‘sano’ no aparece en la definición de ‘placer’. Y si en la definición de ‘boda’ no aparecen las palabras ‘cigarro’ y ‘puro’ (de tabaco, el sentido de pureza en las bodas vamos a dejarlo en el aire), la RAE debería replantearse algunas cuestiones.

melancholia

-La primera comida española que ingieres en territorio nacional después de una larga temporada en el extranjero. Si has estado en un país anglosajón, sabe todavía mejor. Orgasmo culinario.


-Leer un libro en dos variantes:
A) Sofá-manta-café-chimenea
B) Tumbona-Gin Tonic-piscina/playa-pájaros.
Orgasmo literario
.

-Conducir de noche por una autopista vacía con tu canción favorita sonando a todo trapo mientras tocas la batería en el volante como si fueses Keith Moon.
Si vuelves de la que hasta entonces ha sido la mejor cita de la historia contemporáneapuedes llegar incluso a bailar.
 Y si vas con un amigo, probablemente no se te olvide nunca.

-Ganar una  partida de cartas con un órdago.
O mejor aún, yendo de farol.

-Quitarse los zapatos después de:
A) 4 horas esquiando a menos 5 grados
B) 4 horas bailando a 43 grados

-Ese momento inicial de la siesta en el que empiezas a notar cómo te duermes y no sabes si estás vivo o muerto, aquí o allí. Después caes como un tronco, en coma. Si no sabes de lo que hablo, no eres Español y no mereces ser llamado como tal.

-El primer contacto con el agua caliente cuando llegas de la calle mojado hasta los calcetines y los dedos en estado de congelación. Dan ganas de cantar.

-Escuchar la canción que necesitas, justo cuando la necesitas.

Como soy joven y tengo mucho tiempo por delante (cuando tenga ochenta años seguiré diciéndolo y os invito insistentemente a que hagáis lo mismo), me veo en la obligación moral de seguir investigando acerca de estos fenómenos que hacen del mundo un lugar más ameno. Por cierto, será un placer recibir nuevas sugerencias para ampliar la lista.

Ya sabéis, compartir es vivir.

“All the pleasure is worth all the pain”

ECGXIII.